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viernes, 28 de diciembre de 2018

Sistema Dülfer y Comici.

Se considera que desciende por una cuerda por primera vez J. É. Charlet en el Pettit Dru en 1879; aunque son Dülfer y Comicci quienes mejoran la técnica. Desde los años 70 reemplazando al mosquetón por el ocho u otros descendedores.

-Sistema Dülfer, Español o en S: Inventado por el mítico alpinista alemán Hans Dülfer. Consiste en pasar la cuerda entre las piernas, volviendo por delante del pecho y acando en la espalda pasando por encima del hombro contrario. Este sistema estropea la vestimenta, sobretodo si es fina y sin refuerzos (se solia utilizar trozos de cuero adicionales como refuerzo), y puede representar peligro de quemaduras en la piel si el rapel es demasiado rápido.
Hans Dülfer, biografía (1893-1915)Un visionario de la escalada. Si siempre te has preguntado a quién se le pudo ocurrir la buena (o mala) idea de traducir la dificultad de una escalada en números, aquí tienes la respuesta; Hans Dülfer fue quien, por primera vez, ideó una escala de graduación de las dificultades en roca, la misma que poco después, perfeccionaría Welzenbach y que hoy en día se conoce como 'escala UIAA'. Otras de sus importantes aportaciones en el apartado técnico, son las técnicas Dülfer de rápel y de escalada en oposición (bavaresa). Autor de numerosas primeras como la cara oeste del Predigstuhl, la oeste de la Cima Ovest di Lavaredo (1912) o la oeste de la Cima Grande de Lavaredo (1913), muere en 1915 en el ejército bávaro, Arrás, tras alistarse voluntariamente.

-El sistema Comici (comichi), o italiano: Llamado así en memoria del famoso escalador italiano Emilio Comici, quien muriera al efectuar este tipo de rappel, es una variante del sistema Dülfer en la que se sustituye el paso de la cuerda entre las piernas por el paso por un mosquetón en el arnés, y posteriormente se pasa la cuerda por el hombro y finalmente por la espalda (en si es un método mixto de rozamiento al cuerpo y sobre dispositivo).
Emilio Comici, biografía (1901-1940)Este excepcional escalador italiano protagonizó una frenética actividad aperturista en las Dolomitas. Apasionado del concepto de 'directísima', sus ascensiones alcanzaron niveles insospechados en aquella época, proponiendo el primer VI grado italiano y, sobre todo, afrontando esta dificultad en solo. Pero más que su excepcional nivel, es la elegancia de sus escaladas la que deslumbró a sus contemporáneos; Comici no buscaba únicamente la dificultad pura, también le interesaba el lado estético de la escalada, proponiendo líneas que él quería que fuesen recordadas como verdaderas obras de arte.Otra de las grandes aportaciones de este escalador ha sido sin duda el planteamiento de que, para escalar a alto nivel, es necesario entrenar; de esta forma, se preparaba para sus grandes ascensiones entrenando sobre vías más asequibles, lo que supuso un gran desafío a la ética de la época. Muere en un rápel en una pared de entrenamiento a los 39 años.

Un record es el de Luis Alestia y Wilmer Pérez, al rapelar los 1029 metros del Salto del Ángel, en Venezuela, en 1 h 15 m (24-08-1989). El salto Ángel es la
catarata más alta del mundo, con una altura de 979 m (807 m de caída ininterrumpida), generada por la caída del río Churún desde el Auyantepuy. Está ubicado en el Parque Nacional Canaima en el estado Bolívar, Venezuela.

domingo, 23 de septiembre de 2018

Conferencia Himalaia 1978

 
Es la tercera montaña más alta del mundo, después del Everest y del K2, con una altitud de 8.586 metros. Es también la primera más alta de India y la segunda más alta del Nepal, situada en el distrito de Taplejung.

sábado, 7 de noviembre de 2015

1.er CURSILLO NACIONAL DE ESPELEOLOGíA

CLUB MONTAÑÉS BARCELONÉS DELEGACiÓN TARRASA
BAJO TIERRA
1950.El 1.er Cursillo Nacional de Exploración Subterránea, en Tarrasa.

La Tierra, laboratorio redondo del hombre, museo y cementerio de su obra, almacén de su cultura, no es más que el tiempo petrificado. Los siglos, a la vez que devoran el tiempo y las cosas, guardan en la biblioteca de la Tierra los documentos y testigos de la vida evaporada.Los abismos, taladros abiertos en su corteza, abren a través de los siglos sus perspectivas verticales. Es bajando a ellos que se remozan los siglos. 100 metros de profundidad son, a veces, 100 siglos de antiguedad.
Un geólogo francés, E. A. Martel, fué el primero que exploró una de las más grandes profundidades del mundo, el «Gouffre du Padirac», atravesando a 120 metros del subsuelo, 3.000 metros de galerías con ríos y lagos subterráneos. También fué Martel quien descubrió el famoso «Aven Armand», de 210 metros de profundidad y una de cuyas salas, llamada la «Foret Vierge», cuenta con más de 500 estalagmitas algunas de las cuales sobrepasan los 30 metros de altura, ofreciendo en su conjunto el aspecto de un bosque petrificado.
Tantas maravillas llamaron la atención del mundo científico, los sabios llamaron a las puertas de la tierra y descubrieron nuevos museos de cristal.El mundo subterráneo es tan rico, vario y atrayente, que justifica como pocos su estudio. Su exploración reserva sorpresas maravillosas. Y de su estudio nació una ciencia: la espeleología, cuyo objeto de investigación participa de geología, biología, meteorología y prehistoria. El estudio de las cavernas y de los abismos, aún en sus principios, ya está recogiendo resultados extraordinariamente interesantes.

1898 es una fecha trascendental para la espeleología española. Ese año, un hombre de una personalidad interesantísima, sacerdote, historiador, dibujante, poeta y geólogo-el doctor Norberto Font y Sagué-se descolgó, con la ayuda de una simple cuerda, al fondo del «Avenc de Can Sadurní», de 75 metros de profundidad, en el macizo de Garraf. Font y Sagué, había acompañado a Martel durante su estancia en España, y después, por su cuenta, se lanzó a la exploración de las profundidades de Cataluña, culminando con sus descensos parciales a las simas del Bruch y de la Ferla, aún hoy entre las más profundas de España. Font y Sagué, murió joven (1873-1910). Su lahor fué continuada por el doctor Faura y Sans y más tarde-entre largos paréntesis de inactividad-por el ingeniero Amat y Carreras y por un grupo de espeleólogos del Club Montañés Barcelonés que en 1936 publicaron el resultado de sus exploraciones en el volumen «Sota Terra».
Actualmente el G. E. S. (Grupo de Exploraciones Subterráneas) del Club Montañés Barcelonés, ha iniciado una nueva etapa, llevando a cabo una revisión total y un estudio científico de todas las cavidades conocidas, total o parcialmente, en Cataluña, además de la exploración de cavidades inéditas últimamente descubiertas, ha extendido su radio de acción en toda la Península habiendo realizado campañas espeleológicas en Guipúzcoa (1947), Menorca (1948), Huesca (1949) y Granada (1950) en donde se batió el récord nacional de profundidad en la Cueva-sima del Agua- (215 metros) y sus miembros han publicado gran cantidad de trabajos de investigación sobre temas espeleológicos en revistas especializadas y de carácter general.

Estos días, el G. E. S., ha desarrollado en Tarrasa el 1.er Cursillo Nacional de Exploración Subterránea, patrocinado por la Federación Española de Montañismo. Este cursillo tiene por objeto de dar una preparación práctica a todos cuantos montañeros se interesen por estas actividades, para que obtengan los máximos resultados en sus exploraciones. El macizo kárstico de «Sant Llorenç del Munt» espera a los cursillistas. Muchas de sus cavidades han sido exploradas y estudiadas ya, pero muchas otras aguardan para entregar su secreto a quien sepa conquistadas..

F. VICENS GIRALT Presidente del G. E. S.

l.er CURSILLO NACIONAL DE ESPELEOLOGíA
Con gran éxito se ha desarrollado el 1.er Cursillo Nacional de Espeleología a cargo de Instructores del G. E. S. de la Central de nuestra Entidad.Las conferencias todas ante un numeroso auditorio tuvieron por marco la Sala de Audiciones de Radio Tarrasa. La 1. a fué a cargo del Sr. Francisco Vieens, Presidente del G. E. S.La 2." conferencia estuvo a cargo del Sr. Fernando Termes, Secretario del G. E. S.La 3." y última fué a cargo del Sr. Joaquín Montoriol, Asesor Técnico del G. E. S.Las salidas prácticas tuvieron por marco la 1." el macizo de «St. Llorenç del Munt», efectuándose por los cursillistas el trazado de planos y estudio de las cuevas del Manel, Frare, Fondal y Animas, en la que participaron unos 50 montañeros y en la que los instructores Sres. Vicens, Brusotto, Godall, Clavell y Termes fueron explicando a los diversos grupos los datos de Geología y técn icos que a la vista de cada cueva se presentaban. - En la 2." salida práctica en el Ordal, participaron 10 cursillistas en el descenso del «Avenc d'en Roca, en la que actuaron de instructores y dieron toda clase de detalles de la referida sima los Sres. Montesinos, Carbó y Brusotto.

sábado, 30 de marzo de 2013

Descansa en paz. Siempre estaras con nosotros.

 
Fallecida nuestra compañera Gemma Clusellas en un accidente en el Barranco Cajigar, el dia 28/3/2013, desde el Club Muntanyenc de Terrassa le damos el pesame a toda su familia, Descansa en Paz Gemma.
 
 
 
Aventurera por naturaleza,
y con mucha experiencia en el Descenso de barrancos y la Espeleología, de las cuales era monitora titulada en ambas disciplina.  
   Su gran cariño y bondad le hacían estar siempre rodeada de gente que la apreciaba, nunca tenía una mala palabra ni un mal gesto para nadie. Querida por todos, nunca te olvidaremos, siempre te llevaremos en nuestro corazón.
 

  Només és lliure el qui sap on va ...
El qui és lliure i sap on va te moltes possibilitats d’esser feliç i de gaudir de totes les coses bones que la vida ens ofereix cada dia.
   No es tracta de posar-hi anys a la vida, sinó de posar-hi vida als anys.
Un somriure inoblidable,
Una tendra mirada,
Unes paraules entranyables,
Així ets tu Gemma.

   Un esperit aventurer que t’ha portat a gaudir de tants moment i de tants indrets inèdits.
    Amb tu hem sabut reconèixer el valor de l’amistat. Una persona amb un cor tant bondadós i generós, que fa millors als qui estan al teu voltant.
   Som afortunats perquè t’hem conegut, perquè hem tingut la sort de compartir amb tu petits moments, experiències extraordinàries, vivències i anècdotes, que sempre recordarem i que per sempre, ... ens han fet diferents.
   Això no és un adéu, és un a reveure. Perquè en tot allò que fem tu sempre hi seràs present.
   Tots els del Club Muntanyenc et portem al cor. Ara i per sempre Gemma.


 

Por respeto a nuestra compañera este año queda cancelado el curso de iniciación al descenso de barrancos que se tenía previsto realizar el mes de Mayo.


domingo, 1 de febrero de 2009

Henri Moissan

Henri Moissan nació en Francia en 1852. Fue profesor de farmacia en la Escuela de París, ocupando la especialidad de toxicología.
Más tarde fue profesor de Química Inorgánica en la Sorbona, en el año 1900. Además de sus estudios e investigaciones para la obtención del acetileno, figuran en su dilatada carrera de química éxitos tan importantes como el aislamiento del flúor (1892) o tan insólitos como el intento de fabricación de diamantes artificiales (1893). Por toda su trayectoria científica, le fue concedido el Premio Nobel de Química en 1906. Pero volvamos a sus trabajos sobre el acetileno y los carburos. El notable investigador francés observó que la masa de cal sometida en su horno eléctrico a una temperatura de 3000 ºC por medio de un arco voltaico, se derretía y fluía como el agua. Entonces, y con la misma temperatura, se operó la reducción rápida del óxido de calcio, desprendiéndose en abundancia el metal, que a la vez se unió fácilmente al carbón de los electrodos del arco, para formar carburo de calcio líquido al rojo y muy sencillo de recoger.



















Estas observaciones fueron presentadas por Moissan a la Academia de Ciencias de París el día 12 de Diciembre de 1892. M.L. Bullier, que colaboraba con Moissan en sus investigaciones, comenzó a trabajar en un medio práctico y fácil para obtener carburo de calcio de composición bien definida y que fuese un procedimiento industrialmente viable. Después de innumerables ensayos, obtuvo un resultado práctico, al mezclar 36 partes de carbón y 56 de cal viva. El carburo de calcio puro y cristalizado, obtenido por fusión, correspondía a la fórmula C2Ca y desprendía, tratándose con agua, acetileno. El procedimiento de Bullier obtuvo un privilegio (a modo de patente) del Gobierno francés, otorgado el día 9 de Febrero de 1894, y su método de fabricación fue presentado por Moissan a la Academia de Ciencias el día 5 de Marzo de 1894.

Aqui teneis un video de la manera de joder la bañera de casa, con carburo.




jueves, 11 de diciembre de 2008

JOAQUIM MONTORIOL

L'espeleologia és una activitat muntanyenca d'una llarga tradició dins de l'excursionisme català, encara que representa una pràctica ben diferent d'apropar-nos a la muntanya. Amb l'exploració de coves i avencs descobrim el món fascinant que s'amaga sota terra. Un món subterrani que desperta moltes passions, com la de l'espeleòleg, aventurer i doctor en geologia Joaquim Montoriol.
Joaquim Montoriol és un dels membres fundadors del Grup d'Exploracions Subterrànies del Club Muntanyenc Barcelonès, un grup hereu de la tradició espeleològica catalana. Montoriol i altres membres del GES com Ferran Termes, Francesc Vicens o Josep Mª Thomas van representar un nou impuls de les exploracions subterrànies després de la Guerra Civil. Ells van participar en algunes de les campanyes espeleològiques més significatives a Espanya durant els anys 40 i 50. I durant les dècades dels 60 i 70 Montoriol va coordinar una campanya internacional d'exploracions vulcanoespeleològiques que el va portar a llocs com Islàndia, Sud-amèrica, Ruanda, les illes Galápagos o les Fèroe. Precisament els viatges són una altra de les passions d'aquest geòleg inquiet, curiós i aventurer. Ha realitzat diferents travessies pel desert en automòbil, en una època en què aquests viatges tenien molts més ingredients d'aventura que en l'actualitat. Avui, i ja com a catedràtic jubilat, no desaprofita tot aquest extraordinari cúmul d'experiències per convertir-se en un conferenciant molt sol·licitat.

Rafael Amat i Carreras

Rafael Amat i Carreras nació en Barcelona en 1.902. Su nombre esta estrechamente vinculado a la historia de la espeleología catalana, por sus interesantes campañas efectuadas en el macizo barcelonés del Garraf, entre los años 1.923 y 1.928. Animado por la lectura de las publicaciones de Norbert Font y Sague, discípulo de E.A. Martel y pionero de la espeleología en Cataluña; Amat i Carreras, ávido de aventuras, decidió seguir los pasos de su predecesor.
Sus conferencias y artículos divulgados en la prensa facilitaron la creación de una sociedad denominada “Minas y Aguas Begas”, la cual subvencionaría las campañas subterráneas del Macizo del Garraf, en las que Amat, descendería a mas de 30 nuevas simas, los resultados de estas campañas fueron publicados en los boletines del Centro Excursionista de Cataluña, entidad a la que pertenecía, bajo el titulo genérico de “Sota el Massis de Garraf”. En el campo profesional fue ingeniero constructor y metalúrgico. En 1.957 consiguió una beca para cursar estudios de enseñanza laboral en la Universidad de Wayne (Detroit, Estados Unidos), donde más tarde se diplomo. En 1.962 obtuvo uno de los primeros títulos de Doctor en Ingeniería Industrial. Intervino en numerosas construcciones de todo tipo, como las imágenes de la Virgen de la Merced y el Sagrado Corazón, en la montaña del Tibidabo de Barcelona. Ocupo importantes cargos como topógrafo y proyectista y sus actividades industriales, que alterno con la enseñanza, le llevaron a visitar diversos países de Europa. Aquellos años de juventud, dedicados a la exploración de cuevas y simas, significaron para él una de las etapas mas representativas de su vida. Siempre se sintió espeleólogo. La habilidad con la que sabia introducir “paréntesis subterráneos” en sus conferencias profesionales; que nada tenían que ver con el tema, demuestra cuanto le gustaba rememorar sus experiencias espeleológicas.

El nombre de Rafael Amat i Carreras fue legendario en vida para la espeleología catalana. Durante muchos años, este explorador subterráneo del primer cuarto del siglo XX, se había mantenido apartado del mundillo espeleológico. Nadie, prácticamente, sabia de él. Fue a raíz del ciclo de conferencias “Historia de la Espeleología Catalana”, organizados por el E.R.E. del Centro Excursionista de Cataluña, cuando se tomo contacto, por primera vez, con Amat i Carreras. Era Febrero de 1.971, y tenia ya 70 años. Aquel hombre, largo, enjuto, elegante y de rostro serio pero agradable, se entusiasmo con la propuesta de dar una charla sobre sus exploraciones subterráneas. Sus ojos brillaron de tal forma y su voz vibro tan apasionadamente, que todo él pareció revivir, con un ímpetu insospechado, las memorables campañas de los años 20. El E.R.E. se sintió, en aquellos momentos, terriblemente abrumado y culpable por no haber sabido “rescatar” antes, del olvido, a aquel admirado mito viviente. Sus emocionadas palabras de despedida fueron: “gracias por haberse acordado de mi”, acabaron por hundir a los miembros del E.R.E. del Centro Excursionista de Cataluña. A partir de entonces ya no se perdió el contacto con Rafael Amat, un hombre siempre dispuesto a colaborar en cualquier actividad espeleológica. La ultima de ellas fue la “Fiesta Cavernícola” que organizó la Federación Catalana de Espeleología, con motivo del XXV aniversario de la primera exploración de la Sima Montserrat Ubach. Aquel 28 de Mayo de 1.988, Rafael Amat acudió a la Cueva del Salnitre, lugar de la celebración, vestido de espeleólogo, tal como obligaban “los canones”, y participo en la fiesta con todo su entusiasmo. El último acto de este insigne y admirado espeleólogo fue la entrega de manos del Presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, de la medalla al “Forjador de la Historia Deportiva de Cataluña”, en Octubre de 1.989. Aquel día se encontraba cansado y huidizo, como si no quisiera que se advirtiera que su vitalidad ya no era la de antes. Se estaba apagando poco a poco. Cuatro meses más tarde, el 7 de Febrero de 1.990, moría a la edad de 88 años.

lunes, 7 de julio de 2008

Ojo Guareña - agosto de 1958.

En agosto de 1958, Ojo Guareña acogió una expedición internacional • Se consideró la más importante de la historia
Bajo el murallón rocoso de la ermita de San Bernabé, a unos pocos minutos de la entrada vertical del mazico kárstico de Ojo Guareña, se instaló el campamento base de los espeleólogos que iban a protagonizar la mayor aventura subtarránea de todos los tiempos. Muchos habían leído a Julio Verne, y aunque sabían que en el centro de la tierra no había animales antediluvianos que pudiesen poner en peligro sus vidas, aquella aventura les iba a deparar numerosas sorpresas, como les ocurría a los protagonistas de la novela del gran escritor francés.La empresa, bautizada OG-58 o ‘La mayor aventura subterránea del mundo’, fue un acontecimiento histórico de primer orden. En ella participaron, liderados por los miembros burgaleses del Grupo Edelweiss, espeleólogos franceses, italianos, monegascos y españoles pertenecientes a diferentes grupos montañeros del país (en plena vigencia del ‘Telón de acero’, el grupo polaco, que estaba invitado, no pudo asistir). En total, cerca de sesenta expertos. Del evento se hicieron eco todas las agencias de noticias nacionales y muchas internacionales que vocearon el acontecimiento por todo el mundo, así como emisoras de radio y periódicos. Si la cobertura internacional fue amplia, en España no tuvo parangón, hasta el punto de que se rodó una película de varios minutos para el NO-DO.
Los integrantes de Edelweiss se convirtieron en los anfitriones después de haber participado, los dos años anteriores, en sendas expediciones de similares características en Francia y en Polonia. Agosto fue el mes elegido para iniciar tan singular peripecia. Con el fin de que todo estuviera a punto, meses antes se había hecho una primera incursión que no fue sino un precedente exitoso de la empresa que se desarrollaría en verano. Pero, además, Edelweiss tuvo que hacer frente al coste de los preparativos.
Por un lado, la Diputación Provincial aportó 28.000 pesetas de la época; por otro, los espeleólogos recurrieron a firmas comerciales para que, a cambio de publicidad, enviaran sus productos, imprescindibles para la cuestión logística. A los burgaleses José Luis Uribarri, Aurelio Rubio o Félix Rojo, almas de Edelweiss y autores del descubrimiento, dos años antes, del potencial de Ojo Guareña, se unió aquellos días un espeleólogo catalán que escribió un dietario, un cuaderno de bitácora describiendo aquellas jornadas memorables. Se llamaba José María Armengou. El 20 de agosto encabezó así sus notas: «Hoy es el día de la gran exploración. Es el día en que los diferentes equipos dejan las prospecciones para entrar de lleno en el trabajo de la exploración...». En aquella jornada se halló una vasija de cerámica y lo que parecía un dibujo de antílope o corzo, copiado por los expedicionarios usando papel celofán; además, avanzaron muchos metros por diferentes galerías. Los días siguientes fueron similares: se encontraron restos óseos, algunos humanos, más utensilios (una punta de lanza, un puñal...), se siguió avanzando y topografiando más y más metros, a la vez que se descubrían nuevos accesos y oquedades. Durante aquella aventura se topografiaron casi 10 kilómetros que convirtieron a Ojo Guareña en el karst más largo de España, título que, todavía hoy, y con 100 kilómetros más descubiertos, sigue ostentando medio siglo después.
«En ese momento llegaron a creer que estaban en la mayor cavidad del mundo, aunque poco más tarde se supo que había otras en Estados Unidos mayores», señala Miguel Ángel Martín, portavoz de Edelweiss. Además de los restos, se descubrieron los santuarios de Cueva Kubía, la Sala de la Fuente y la Galería Macarroni.

martes, 1 de julio de 2008

Regreso al centro de la tierra

La Torca del Carlista, el descenso de Jon Arana. 2ªparte.
Ayer se celebró el cincuenta aniversario de su hallazgo. Quien la holló en 1958, el espeleólogo guipuzcoano Jon Arana, se adentró de nuevo en su interior.

Medio siglo después. Con 81 años.Fue una jornada llena de emociones para Arana. Poco que ver con la incertidumbre que le atenazó el día que bajó por primera vez a la sala que hoy lleva su nombre. Aún lo retiene fresco en la memoria. «Impresionaba lanzarse al vacío en un lugar desconocido. El silencio era sepulcral y la oscuridad absoluta. Aquello imponía», admitió ayer el veterano espeleólogo. Pese a todo, con el arrojo de su juventud se atrevió a descender en solitario y tocó suelo. Descubrió un «invisible y enorme laberinto» que sólo pudo palpar con las manos. «Me desorienté y temí incluso por no encontrar la salida», recordó. La tenue luz de su casco le guió finalmente para regresar de nuevo al exterior. Cuatro meses después repitió la hazaña, esta vez acompañado y equipado para topografiar el lugar. La torca del Carlista perdió entonces parte de su halo de misterio.




Nacido en Zumarraga en 1927, Arana fue de joven uno de los mejores espeleólogos de su tiempo. Estaba muy entrenado. Vivía en la calle de la iglesia y aprovechaba la altura de su torre para practicar descensos. Unos treinta metros de desnivel. Algo «de agradecer, sobre todo en una época en la que no abundaban los gimnasios».
Los años no pasan en balde, pero quien tuvo, retuvo. Arana no es ya aquel fornido joven de 31 años, pero se mantiene en forma.

Hace meses dijo «medio en bromas» que le gustaría bajar otra vez a la torca y ayer hizo realidad su sueño. Todo fue muy distinto. Hasta el sistema utilizado para el descenso. Cuando el veterano explorador tocó fondo por primera vez lo hizo mediante una escala. Esta vez, en cambio, se atrevió a rapelar. «A mí me resultaba más fácil el otro método, que era al que estaba acostumbrado, pero los tiempos han avanzado», reconoció ayer con desafiante humildad.

Bajó los 154 metros de la sima a primera hora de la mañana. En compañía de sus cuatro hijos y con la colaboración de la
Sociedad de Ciencias Espeleológicas Alfonso Antxia, que se encargó de poner a punto todos los sistemas de seguridad y de iluminar la cueva con un potente generador para documentar con fotografías el histórico momento. Una completa colección de instantáneas mostrará en breve al público el interior de la torca. El asombro sustituirá entonces al misterio.
Pero el gran protagonista de la jornada fue Arana, quien pudo ver finalmente con los ojos lo que en su día sólo palpó con las manos. Un impresionante hueco natural de tamaño similar a ocho campos de fútbol. Allí permaneció perplejo durante casi toda la jornada, antes de volver para arriba.
Abajo dejó su impronta.
Una talla de la Virgen del Suceso y otra de la Virgen de la Antigua. La primera, patrona de Carranza. La segunda, traída desde su Zumarraga natal. «Fue en lo primero que pensé cuando me confirmaron que iba a descender de nuevo», admitió orgulloso ayer, a sus 81 años.

sábado, 28 de junio de 2008

Jon Arana repetirá la gesta de 1958 en la Torca del carlista

El día 4 de abril de 1958 Jon Arana Urkiola descubrió en la zona de Karrantza la tercera mayor sala subterránea del mundo: la Torca del Carlista. Ahora, a sus 81 años de edad, este vecino de Zumarraga va a repetir aquella hazaña para celebrar el medio siglo de un hallazgo inesperado.

Apesar de que ya han transcurrido 50 años del descubrimiento de aquella descomunal sala, Jon Arana conserva en su memoria todos los detalles de la gesta, como si hubiera ocurrido ayer mismo. Recuerda que era un Viernes Santo, que él tenía unas facultades físicas «fabulosas» y que no le daba ninguna importancia a sus incursiones en cuevas y simas «porque lo hacía con total facilidad y todo nos parecía normal».
Sin ningún conocimiento de cómo utilizar una escala, Jon Arana se aventuró en 1957 en la Sima del Roble, que fue la primera gran cavidad profunda a la que descendió. Un año después formó parte de una expedición a la zona de Karrantza, donde se encuentra la Torca del Carlista. «Dos compañeros bajaron a -30 metros pero no quisieron continuar porque decían que era algo terrible. Yo pedí el relevo encantado, pero no tenía material, porque lo había dejado en el campamento después de haber descendido a otra sima. Me dejaron un buzo y un casco de batería, porque ninguno tenía de carburo, y aunque era la primera vez que veía uno así, me metí en la sima. Tenía tantas ansias de bajar -recuerda este veterano espeleólogo-, que lo hice con todo el material prestado».
Enseguida descendió a -30 metros, donde se había quedado uno de sus compañeros. En aquellos tiempos no disponían de los modernos sistemas que existen en la actualidad para bajar a las simas. Sólo unas escalas de diez metros cada una. Empalmaron varias y consiguieron hacer un «tren» de 160 metros. Después de comer un bocadillo, continuó el descenso a lo desconocido, comunicándose con simples tirones de cuerda. Un tirón era «stop»; dos tirones significaban «su-bir»; tres quería decir «des-cen-der», y cuatro tirones de la cuerda daban a entender que «he-lle-ga-do».
Una vez colocada la cuerda de seguridad que llevaban atada a la cintura, Jon Arana dio tres tirones seguidos a la cuerda para dar la señal al equipo de superficie: «Des-cen-der». Los primeros treinta metros ha- bían sido totalmente verticales, pero después la sima cogía un poco de inclinación. «Se sentía una atracción terrible del vacío. Vi a mi derecha un pequeñísimo descansillo, donde casi no me podía tener ni de pie. Fui balanceando la escala, haciendo de columpio, y llegué hasta ese peldaño. Una vez asegurado, tenía que saber qué había abajo. No sabíamos si podía haber un lago, un río subterráneo o con qué tipo de problemas me iba a encontrar. Entonces eché una piedra y empecé a contar: uno, dos, tres... Calculé que la piedra recorrería diez metros por segundo. Cuando ya iban siete u ocho, pensé que habría sonado en alguna parte y no lo habría escuchado. Pero continué contando, y al llegar a once, oí el ruido del golpe: ¡paumm! Me quedé sorprendido de la gran profundidad que tenía a mis pies. Era una sima totalmente vertical, porque la piedra no había golpeado en ninguna parte hasta llegar al fondo. Calculé que me faltaban entre 100 y 120 metros. Me tranquilicé porque no había escuchado ningún `¡chop!', lo que significaba que al menos no había agua».
Jon Arana estaba dispuesto a seguir bajando en medio de una oscuridad casi total. Pidió a un compañero que descendiera hasta donde estaba él, para que tuviese un faro encendido a fin de facilitarle el regreso. «Pero me dijeron que no bajaban. Les supliqué e incluso les amenacé, pero no hubo forma de hacerles bajar», comenta. Aún así, se empeñó en seguir descendiendo por aquel desconocido mundo subterráneo.
Con la ayuda de la escala, comenzó a bajar. «No veía completamente nada ni hacia arriba, ni hacia abajo, ni hacia los lados. Estaba bastante cansado. Las manos me resbalaban de la escala y me tuve que ayudar de los brazos. Por fin vislumbré que me iba acercando al suelo, hasta que al fin puse el pie en tierra firme. Aquello era terrible. No veía absolutamente nada, porque la luz que llevaba no perforaba la oscuridad. Sólamente veía el suelo, que era un laberinto de rocas», relata entusiasmado desde su casa de Zumaia.
«Saqué el cuchillo instintivamente»
Al encontrarse solo en medio de aquella inmensidad, Jon Arana tuvo una reacción instintiva: echó mano de su cuchillo de monte y se puso a olfatear profundamente. «Recordé que nuestros antepasados, que vivían en cuevas, se servían del olfato para detectar peligros. Al mismo tiempo, agarré el cuchillo y me puse en disposición de luchar contra lo que fuese. Enseguida me di cuenta de lo que había hecho -reconoce- y me eché a reír. Enfundé el cuchillo, me puse de rodillas y di gracias a Dios por haber sido el elegido para bajar el primero a aquella cavidad».
Después de una pequeña oración, se dispuso a tantear lo que había en aquel mundo subterráneo. De forma «un tanto imprudente», según admite ahora, se puso a caminar por la cueva, y tras recorrer un centenar de metros llegó a una pared. Luego quiso volver al lugar donde estaba la escala, pero se vio perdido en aquel laberinto de rocas. Quería tener la confianza de que sus compañeros también hubieran descendido por la sima, al menos hasta los -110 metros, para poder indicarle la dirección a seguir.
«Pero miré y no había ni luz ni nada. Me vi completamente solo, perdido. Las rocas se me hacían todas iguales -rememora-. Se me ocurrió echar la luz en círculo, girando la cabeza, y tuve la grandísima suerte de que la luz chocó en la escala y reverberó. Cuando me di cuenta de aquello, lancé un suspiro de alivio, porque ya tenía asegurado el camino de regreso. Entonces me fui hacia el otro lado unos cien metros, y luego hacia otro, pero aquello no acababa nunca. No sabía ni cuánta batería me quedaba para iluminar la lámpara. Me volví y encontré de nuevo la escala. Estaba muy cansado. Apagué la luz y estuve un rato descansando. Me senté a oscuras en una roca y de repente oí que se arrastraba algo a mi alrededor. Cogí otra vez el cuchillo de monte, encendí la lámpara, y resultó que era la cuerda de seguridad. Los compañeros, impacientes de que no tenían ningún contacto conmigo, la movían para ver si recibían alguna respuesta. Recogí rápidamente la cuerda y di un tirón. Todavía me río muchas veces al pensar que aquella cuerda se convirtió en un hilo telefónico. Me parecía oír la alegría de los compañeros que estaban en la superficie. Me la até enseguida a la cintura y di dos tirones: «Su-bir». Hice un descanso a mitad de camino y luego, al pasar junto a dos compañeros, no hubo un saludo muy caluroso por mi parte, porque no me habían echado una mano». En total, Jon Arana calcula que permaneció unas tres horas en el interior de la sima. Aquel día no había probado líquidos desde la mañana, y al salir al exterior pidió agua con una gran ansiedad. Los compañeros de superficie se miraron uno a otro y entonces Arana comprendió que no tenía nada para beber. «Yo no podía suponer que ni siquiera tenían agua», rememora.
En aquel momento no era consciente de que había batido el récord mundial de descenso vertical, ni de que había descubierto la mayor sala subterránea de Europa. Después de escuchar su descripción, sus compañeros de espeleología decidieron ponerle nombre: la Gran Sala Arana.
Aquel mismo año de 1958 Jon Arana regresó a la sala que había descubierto, pero desde entonces no ha vuelto. A sus 81 años, intentará descender de nuevo este mismo sábado. «Quiero recordar aquellos momentos y despedirme de mi sima», confiesa.
En vísperas de repetir aquella gesta, es consciente de que sus facultades ya no son las mismas de hace 50 años. Entonces era él quien ayudaba a sus compañeros, y ahora son las nuevas generaciones de espeleólogos quienes le ofrecen su ayuda. «Espero que con el esfuerzo de todos, lo pueda conseguir -afirma confiado e ilusionado-. Quiero dejar allí la Virgen de la Antigua».
6.000 vatios de luz para iluminar la mayor bóveda natural de europa
Una torca es una depresión circular con bordes escarpados en un terreno. El nombre de Torca del Carlista procede del Picón del Carlista, tal como se conoce en Bizkaia a un enclave de las Peñas de Ranero que tuvo un papel decisivo en la Primera Guerra Carlista. La sala que Jon Arana descubrió hace medio siglo en esta zona es la tercera mayor del planeta, sólo superada por una sala de China y otra de Malasia. Tiene 520 metros de largo, 245 de ancho y 100 de alto, con una superficie total de 127.400 metros cuadrados.
En este 50 aniversario de su descubrimiento, la Sociedad de Ciencias Espeleológicas Alfonso Antxia va a iluminar de forma excepcional esta gigantesca sala, que puede albergar en su interior más de ocho campos de fútbol. Para ello, van a colocar en la boca de la sima uno o dos generadores de electricidad, que aportarán 6.000 vatios de luz. El conocido espeleólogo y fotógrafo Jabier Les, presidente de esta sociedad espeleológica, podrá fotografiar así esta impresionante bóveda, y también se grabará en vídeo.
«Para hacer las fotografías me basta con esos 6.000 vatios de luz, pero para el vídeo quizás se puede quedar un poco corto. El problema es que esta sala tiene un gran desnivel. Tocas pie a -154 metros de profundidad y hasta -360 son todo rampas de bloques gigantescos. Una vez que iluminemos la sala, tenemos que buscar el mejor sitio para tener una perspectiva buena y poder sacar el mejor volumen posible», explica el propio Jabier Les, que también se servirá de flashes para mejorar la iluminación.
En esta expedición van a participar 18 personas, que estarán entrando y saliendo de continuo a la sala desde ayer, jueves, hasta el próximo domingo.

jueves, 19 de junio de 2008

La espeleología científica.

La Historia Natural de la Bioespeleología, junto con otras disciplinas como la Prehistoria, cobraría importancia a partir del primer tercio del siglo XX, cuando eruditos y estudiosos de las cavidades empiezan a interesarse por la nueva realidada encontrada en Altamira. A continuación describimos a algunos de estos hombres, precursores de la espeleología científica.

Marcelino Sanz de Sautuola.
Nació en Santander, Cantabria (España) en 1831, y falleció el 2 de junio de 1888.
Aficionado a los estudios de la Prehistoria, mostró desde pequeño su interés en las Ciencias Naturales, la Botánica y la Geología. Así en 1866 presentó unos apuntes sobre la aclimatación del eucalipto en Cantabria.
En la década de
1870-1880 inicia investigaciones y exploraciones en cuevas cántabras de Revilla de Camargo. En la visita a la Exposición Universal de París, en el año 1878, observa las colecciones expuestas de artículos prehistóricos, las cuales le causan tal impresión que se ve motivado a explorar mejor su tierra natal.
Fue en el verano de
1879 cuando, en una de sus múltiples excursiones, su hija María, de doce años, le dijo al mirar al techo de la cueva en la que estaban "¡Mira, papá! ¡Bueyes pintados!". Acababa de descubrir pinturas de la Cueva de Altamira, considerada la Capilla Sixtina del arte rupestre.


Hermilio Alcalde del Río.
Alcalde del Río, nace en Torrelavega 1866-1947 . Inicia su actividad arqueológica en 1902 cuando acompaña a Augusto González de Linares a Altamira. En 1903 inicia por su cuenta la localización de gran número de cavidades de Cantabria con arte rupestre como la Cueva de Hornos de la Peña, Cueva de Covalanas, Cueva de La Haza, Cueva de Santián, Cueva de La Clotilde, Cueva de La Meaza y los grabados rupestres de Cueva de El Pendo.
También trabajó en el oriente
asturiano, donde localiza los conjuntos de pinturas y grabados de Cueva de El Pindal, Cueva de Mazaculos II, Cueva de El Quintanal, Cueva de La Loja o la excavación del Castillo de Peña Manil. Junto a H. Obermaier y P. Wernert descubre la parte occidental de la Cueva de La Pasiega (galería C) en 1911. El volumen de información aportado por la investigación de Alcalde del Río es enorme, pero además de esto publica en 1906 Las pinturas y grabados de las cavernas prehistóricas de la provincia de Santander: Cueva de Altamira, Cueva de Covalanas, Cueva de Hornos de la Peña, Cueva de El Castillo

Manuel Martínez de la Escalera.
Ya en el ocaso del siglo XIX, destaca la figura del entomólogo M. de la Escalera, (1867-1949). Naturalista inquieto, miembro de la Real Sociedad española de Historia natural, que realizó una serie de incursiones en cuevas de la región en torno a 1898, publica "Examen del grupo Bathysciae de España" (1899), que consiste en una revisión de los coleópteros cavernícolas del género Bathyscia (=Qyaestus) y otros afines, donde incluye un apartado sobre el "medio" y los "modos de vida" de las diferentes especies y compara acertadamente los fenómenos evolutivos y biogeográficos de los organismos que habitan en cuevas con los medios insulares.

Emil-Georges Racovitza.
Racovitza, nació en la señorial Iasi, antigua capital de Moldavia, llegó a este mundo el 15 de noviembre de 1868-1947. Es una auténtica autoridad mundial en la bioespeleología cuyo centenario se conmemoró en el 2007 con una emisión postal que el correo rumano dedicó al mundo de las profundidades; esta ciencia comenzó a popularizarse con los trabajos del gran científico y explorador antártico rumano.
La existencia de
animales cavernícolas había sido documentada mucho antes de que naciera la bioespeleología; pasando del silencio a las leyendas con raíces subterráneas en el siglo XVII cuando en 1689 se descubre el batracio urodélido Proteus anguinus en una cueva del actual territorio esloveno, sistemáticamente estudiado desde 1768. Será en 1842 cuando J E De Kay describe el Amblyopsis spelaea de las cuevas del mamuth (Kentucky). La exploración subterránea se convertirá en una búsqueda de carácter científico en 1888 con Edouard Martel que comenzó a visitar las grutas francesas y de una veintena de países, entre ellos España. La tarea sería continuada por su discípulo A Vivé entre 1895-1899, que realizó una profunda recopilación para su tesis sobre la fauna acuática (hipogea) y fundador del denominado Laboratorio de las Catacumbas (Jardín de Plantas de París).
Jesús Carballo Taboada.
Nacio en Santiago de Compostela, 1873 - Santander, 1961. Fue el creador en Santander de la Sección de Espeleología de la Real Sociedad Española de Historia Natural y ostentaba ser el primero en España que utilizó esta terminología para llamar a la ciencia encargada de estudiar las cavidades naturales. Una de sus principales aportaciones culturales fue la creación del actual Museo Regional de Prehistoria y Arqueología de Cantabria, inaugurado en 1926. Estudió diversas cuevas y yacimientos paleolíticos, protohistóricos y romanos, y algunos yacimientos paleontológicos del Cuaternario, principalmente de Cantabria. Son destacables sus actuaciones en la Cueva de El Pendo (con el doctor Blas Larín) y en la ciudad romana de "Julióbriga" (con la colaboración de Larín y del arqueólogo y deportista Vicente Ruiz Argilés), ambas en Cantabria. En uno de sus viajes por motivos de salud descubrió una serie de pinturas en la Cueva de Ibeas (Sierra de Atapuerca, Burgos).

Henri Breuil.
Nacio en Mortain dans la Manche, Normandía 1877-1961.Llegó a ser una figura influyente y muy conocida en el campo de la arqueología, donde dejó una huella indeleble, siendo pionero en el estudio del arte Paleolítico de las cavernas.
Este profundo interés le condujo al descubrimiento de las cuevas decoradas con pinturas prehistóricas de
Combarelles y Font-de-Gaume en la Dordoña en 1901.Uno de los descubrimientos más famosos ocurrió en 1940 cerca de Lascaux en el sur de Francia. El descubrimiento se produjo casualmente por unos niños que siguiendo a su perro se introdujeron en esta cueva, encontrándose una gran sala, inalterada durante miles de años, en la que descubrieron multitud de bisontes, caballos, toros, ciervos y otros animales pintados en sus paredes. H. Breuil fue el primero en describir y tomar nota del descubrimiento.

Cándido Bolivar Pieltain.
El 15 de abril de 1897 nacía en Madrid Cándido Luis Bolívar Pieltain. En 1941 ingresa como Profesor de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional, y desde entonces comparte sus trabajos entomológicos con los docentes. También fue Director del Laboratorio de Entomología general y médica de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional y consejero científico en el Instituto Internacional de la Hilea Amazónica. Fue Presidente de la Sociedad Mexicana de Historia Natural.
En la nación mexicana, además de otras investigaciones propias de un naturalista, siguió trabajando en la
fauna entomológica de las cavernas y de los volcanes y fue uno de los responsables de la creación (era uno de los tres redactores principales, los otros dos eran Isaac Costero y Francisco Giral), en 1940, de la revista Ciencia. Revista hispano-americana de Ciencias puras y aplicadas, que aglutinó al exilio científico español Desde 1944 fue su director.
Falleció en México D.F. el 22 de noviembre de 1976.