domingo, 8 de febrero de 2009

Histoplasmosis capsulatum en los murciélagos

Los ambientes cavernícolas, con sus características bióticas y abióticas, conforman uno de los nichos ecológicos más apropiados para el patógeno fúngico Histoplasma capsulatum var. capsulatum, Darling 1906 [5], agente etiológico de la micosis respiratoria denominada actualmente “histoplasmosis capsulati”. En México, esta micosis es particularmente importante por su alta prevalencia en áreas rurales, donde existe una población de riesgo ocupacional
relacionada a labores realizadas en recintos cerrados como cuevas, cavernas, grutas, minas y bocaminas [9, 30-35, 38, 39].
Existe una estrecha asociación entre los murciélagos y el hongo, debido a que H. capsulatum se desarrolla en el guano de estos animales, el cual es rico en nitrógeno y fósforo, elementos que favorecen el crecimiento de la fase micelial e infectiva del patógeno [37]. En consecuencia, H. capsulatum es capaz de infectar diferentes especies de mamíferos, particularmente, los de hábitos cavernícolas. Los murciélagos constituyen uno de los grupos de mamíferos de más amplia distribución en la naturaleza.










Se conoce un gran número de especies que varían en tamaño, hábitos alimentarios, reproductivos y migratorios y que utilizan refugios de varios tipos [2, 40]. En México, se han reportado cerca de 137 especies de murciélagos, 60 pueden ser consideradas como cavernícolas, 27 utilizan estos ambientes como refugio permanente y 33 como refugio alternativo [2, 17]. Desde hace varios años se ha documentado que los murciélagos pueden infectarse con H. capsulatum y en diferentes especies, se han informado porcentajes de
infección que varían del 1 al 66% [3, 6, 16, 23, 24, 29]. En México, están registrados varios aislamientos del hongo a partir de: Mormoops megalophylla, Myotis californicus, Pteronotus davyi y Leptonycteris curasoae (primeros registros para el mundo), Pteronotus parnellii, Natalus stramineus, Artibeus hirsutus, Leptonycteris nivalis.

Epidemiología
La histoplasmosis tiene una amplia distribución geográfica, estando presente en América, África y Asia. H. c. var. capsulatum afecta a carnívoros y se extiende en América desde el sur de Canadá a las regiones centrales de Argentina, siendo enzoótico en los valles de los ríos Mississippi, Missouri y Ohio, en Norteamérica, y la cuenca del Río de la Plata en América del Sur; H. c. var. farciminosum afecta a equinos en África, Oriente Medio y Asia; y H. c. var duboisii es un patógeno humano estricto en África Ecuatorial.
Se aísla de la naturaleza en las zonas templadas y tropicales húmedas, cuyos
suelos son ácidos, ricos en nitrógeno, fosfatos e hidratos de carbono. Los histoplasmas se relacionan especialmente con el guano de las aves y de las cuevas habitadas por murciélagos.
La infección natural se produce a partir de suelos contaminados, y es generalmente inhalatoria en H. c. capsulatum y duboisii, y
percutánea en H. c. farciminosum. No es contagiosa, y la enfermedad es esporádica excepto en áreas enzoóticas, donde la prevalencia de infecciones inaparentes puede ser muy elevada.

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